Volver a Florecer: Memorias de Resistencia y Libertad
El cuerpo guarda memoria.
A veces en silencio.
A veces en heridas que tardan años en encontrar palabras.
Pero también es territorio de resistencia. El lugar donde la vida insiste en volver a florecer, incluso después del dolor.
Volver a Florecer: Memorias de Resistencia y Libertad
Este 25 de mayo habitamos la memoria desde ahí: desde la fuerza, el renacimiento y la dignidad de las mujeres que transformaron el miedo en liderazgo y la supervivencia en esperanza colectiva.
Estefani recuerda que hubo un tiempo en el que el miedo ocupaba todos los espacios de su vida. El conflicto armado no solo la desplazó de lugares físicos; también desordenó sus pensamientos, apagó su voz y le hizo creer que debía vivir escondida dentro de sí misma. “Soy una mujer sobreviviente, una mujer resiliente. Fui víctima del conflicto armado… Antes de llegar a este lugar era una mujer llena de miedos, una mujer con ideas desorganizadas por todo el conflicto que me tocó vivir”. Sin embargo, el miedo no siempre tiene la última palabra. A veces basta un abrazo colectivo, una escucha sincera o una mano tendida para empezar a reconstruirse.
Hace cinco años, Estefani inició un proceso de restauración con la Corporación Ocho de Marzo. Un camino lento, profundo y transformador, donde el acompañamiento emocional y psicosocial se convirtió en una posibilidad real de volver a creer en sí misma.
“Ha sido un proceso bastante reconstructivo… Ese apoyo emocional y psicosocial ha sido bastante importante para mí porque me ha ayudado a vencer los miedos, a ser una mujer empoderada”. Y entonces empezó la transformación.
La mujer que antes callaba comenzó a hablar.
La que dudaba de sí misma empezó a tomar decisiones.
La que sobrevivía día a día comenzó a imaginar un futuro distinto.
Pudo terminar su carrera universitaria. Fortalecer un emprendimiento. Sostener a su familia. Recuperar la confianza en su voz y en sus capacidades.
“He podido ver los cambios y las diferencias porque antes me daba miedo hablar, ahora puedo hablar con plena libertad”.
Sanar también es una forma de rebeldía.
Es negarse a seguir habitando el dolor como destino.
Es decidir que las violencias vividas no definen el resto de la vida.
Por eso, cuando Estefani habla, sus palabras se convierten también en un mensaje para otras mujeres que todavía sienten miedo, culpa o silencio.
“Lo importante es no quedarse en el miedo, sino empoderarnos y arriesgarnos… Cuando tomamos decisiones de que estamos incómodas con todo lo que hemos vivido, de que no nos pertenecen esas situaciones, ese sufrimiento… y que debemos de alguna forma soltarlo y avanzar, eso es perder el miedo y decir: ‘voy a avanzar, quiero una vida mejor’”.
Hoy sostenemos su palabra como quien sostiene una semilla. Celebramos su resiliencia, su valentía y el derecho de todas las mujeres a vivir una vida libre, digna y plena. Porque avanzar también es una forma de sanar. Y sanar, muchas veces, es volver a encontrarse con la libertad.
